La innovación en el sector del automóvil no sólo pasa por producir sistemas de propulsión híbridos ultraeficientes. O carrocerías con fibras de carbono que ansíen la máxima ligereza. En el sector de los neumáticos también se están trazando las líneas de futuro para el ‘calzado’ de los coches del futuro. Un elemento que está todo el tiempo en contacto con la superficie por la que circulamos, aunque a veces no reparemos en él lo suficiente.

Hace unos meses, Michelin presentaba UPTIS, la rueda sin aire. Bridgestone hacía algo similar al presentar una bicicleta sin aire en sus neumático. En el contexto del Salón de Ginebra es Goodyear la que ha presentado, el reCharge, un prototipo de neumático que se cambia y se personaliza a través de píldoras. Está pensado para los vehículos eléctricos del futuro. La filosofía de la parte es la de darle una nueva dimensión a este componente, cuyo final ahora mismo está en un ‘cementerio’ o en el reciclaje.

El núcleo de reCharge es una banda de rodamiento recargable y biodegradable. No existen los pinchazos. El repuesto aquí son cápsulas individuales que tienen un líquido que regenera el neumático. O bien esta sustancia tiene características propias para que se adapte a determinadas circunstancias climáticas como lluvia o nieve. El compuesto es un material inspirado en uno de los más resistentes del mundo: la seda de araña. Esas fibras convierten al reCharge en un elemento duradero y 100% biodegradable.

La banda de rodadura tendría un marco liviano para contener el material. «Una construcción delgada, robusta y de fácil mantenimiento», según Goodyear. El modo de empleo es parecido al que se utiliza con las cápsulas del café. El fabricante habla de recurrir a la inteligencia artificial para la creación de un perfil personalizado del conductor. Es decir, si se circula por una superficie nevada, el líquido se adaptará para hacerse más resistente a esas condiciones. Lógicamente, este sistema eliminaría la necesidad de mantenimiento de la presión o el tiempo de inactividad relacionado con pinchazos.

«Este neumático conceptual está diseñado para que no necesite ser presurizado, por lo que nunca se desinflará. En lugar de depender de la presión del aire, la solución de reemplazo de la banda de rodadura se almacenaría en recipientes reemplazables dentro del cubo de la rueda», aclara un fabricante que en su día diseñó un neumático con musgo en las ruedas capaz de generar oxígeno. Esta montura provoca que la humedad y el agua de la calzada se deslice hacia el musgo para que éste la absorba y haga la fotosíntesis.

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